El profesional de la información


Diciembre 1997

La trayectoria tecnologica y comercial de SilverPlatter

Por Pedro Hípola

Cronología de un clásico de la edición electrónica

1983 Se funda SilverPlatter en Londres
1985 Oficina en Estados Unidos
Primer prototipo de Spirs
1986 Comienza la distribución comercial de cd-roms
1987 Las ventas llegan a 1 M US$
1988 MultiPlatter: cd-roms de SP en red local
1989 Lanzamiento de Mac-Spirs
5 M US$ de facturación
1990 Ventas por 10 M US$
1991 Primeros cd-roms con texto íntegro
1992 Ingresos: 20 M US$
Se editan ya 80 bases de datos
1993 Alianza con Compact Cambridge
Una oferta de más de 100 títulos
Presentación de ERL
3T
: edición a través de terceros
1994 200 títulos
Aparece Win-Spirs
Internet Subscriptions : nace un host online
1995 ERL ofrece soporte Z39.50
1996 Web-Spirs
1997 Dos productos en discos DVD
Más de 250 títulos; 100 proveedores de bdd
Unas 500 sedes ERL en todo el mundo

Béla Hatvany fundó SilverPlatter en 1983 y ha presidido la compañía hasta este añoEs muy interesante observar cuál ha sido la evolución de SilverPlatter a lo largo de sus catorce años de existencia. Buena parte de su éxito se debe al hecho de que la compañía ha sabido anticiparse a las necesidades del mercado.

Los orígenes de SP se remontan al año 1983, fecha en la que el británico Béla Hatvany concibió el proyecto de desarrollar un sistema para el almacenamiento y gestión de bases de datos en discos compactos. Creó una nueva empresa que de hecho tomó parte activa en el desarrollo del estándar High Sierra -del que se deriva la norma ISO 9660, una de las más importantes del mundo del cd-rom.

En 1985 su equipo de ingenieros, bajo la dirección conjunta de Hatvany y Walter Winshall, puso a punto el primer prototipo de un software capaz de extraer información con precisión a partir de ficheros compuestos por varios millones de bytes. Se presentó por primera vez en los EUA con motivo del congreso de la ALA.

Era la década de los ochenta, en la que quizá el acontecimiento más importante para la industria de la información electrónica fue el lanzamiento del cd-rom. Gracias al éxito que ya empezaba a tener el CD Audio, fue posible crear la tecnología cd-rom sin necesidad de grandes desembolsos, ya que las mismas plantas industriales que fabricaban los discos musicales se utilizaron para producir los nuevos CDs con bases de datos.

Surgió entonces un nuevo tipo de empresa, el editor de cd-roms, una modalidad más de intermediario de la información. Al principio se formaron compañías de reducido tamaño. En algunos casos llegaron a convertirse en auténticas multinacionales dedicadas a este tipo especializado de edición: Compact Cambridge, Dataware, Online Computer Systems, SilverPlatter. Con el tiempo se agregaron, además, algunos de los actores clásicos del escenario online, que decidieron entrar en el nuevo negocio. Así lo hicieron, por ejemplo, BRS, Dialog, Oclc, Questel.

El stand de SP durante el último Online Meeting

Una época en la que dentro del mundo del cd-rom aún predominaba el mercado profesional. Se editaban en discos ópticos prácticamente los mismos ficheros que se venían suministrando online durante más de dos décadas. En realidad, lo que hacían los principales editores de cd-roms -sobre todo los de gran tamaño- era una labor de "distribución" asimilable a la que caracterizaba a los hosts online tradicionales. La diferencia es que ahora se entregaban los ficheros completos -o una parte importante-, junto con un software que permitía la recuperación, manipulación, etc., de los materiales suministrados en un entorno local.

Entre todas estas empresas editoras pronto destacó SilverPlatter, que se convirtió en el principal mayorista de bases de datos en cd-rom a escala mundial. La fama de SP en nuestro país vino al principio de la mano de la compañía madrileña Micronet, que hasta 1989 fue suministradora en exclusiva de sus discos. Desde entonces ha ampliado notablemente su red de distribuidores españoles.

El crecimiento de la empresa fundada por Hatvany fue constante. En 1993, cuando ya contaba con una red comercial de unos 130 distribuidores en casi 40 países, SP llegó a un importante acuerdo con otro importante editor de cd-roms, Compact Cambridge, una división de Cambridge Scientific Abstracts, quien a su vez producía más de 20 bases de datos con cierta relevancia en el mundo online. Fue una alianza por la que SilverPlatter se comenzó a encargar de la edición de sus productos.

El cambio que no cesa

Como adelantábamos antes, una de las principales características definidoras de SP es que ha sabido adaptarse a los tiempos, a los nuevos requerimientos de la tecnología.

Durante los primeros años consiguió su cuota de mercado utilizando las sucesivas versiones de su software Spirs (SilverPlatter information retrieval system) para llevar a cabo la edición y distribución de discos. En otro sector del mercado estaba Dataware, que puso su énfasis más directamente en la distribución del propio software. Esto es, cobrando las correspondientes licencias de uso a cualquier cliente, de tamaño grande o pequeño, que quedaba así convertido en editor de discos ópticos, usando un sencillo sistema de menús.

Ante el éxito del modelo comercial de Dataware -y de otras compañías con una política comercial similar-, cada vez se fue generalizando más un tipo de empresas que ofrecía un software autor. Es decir, un programa para que el mismo usuario preparara la edición de sus datos -en cd-rom o en otro soporte informático-.

Jonathan Green, nuevo gerente de ventas de SilverPlatter para EspañaFue entonces cuando SilverPlatter intentó adoptar el modelo. En 1993 permitió que la empresa holandesa OptiStora utilizara su software para que ella misma editara una base de datos sobre investigación y desarrollo en la antigua Unión Soviética. Luego, en 1994 anunció que cualquier usuario podría editar por cuenta propia sus bases de datos utilizando un paquete informático denominado 3T (Tools, Technology and Training).

La oferta ha tenido una acogida gradual -no espectacular pues ya habían surgido muchos competidores en esa línea-, hasta llegar en la actualidad a 20 usuarios. Entre ellos se encuentra un cliente español, dado que las herramientas de SilverPlatter soportan hoy el estándar ISO Latin-1. Así, Sistemas Documentales (Valencia) está trabajando en un proyecto sobre bibliografía médica española e hispanoamericana, con resúmenes y acceso al texto íntegro, que será gestionada por Win-Spirs y Web-Spirs. La base de datos indizará unas 151 revistas españolas y una selección de revistas de Hispanoamérica.

Cabe destacar, dentro de los clientes del programa Partner publishing a la empresa estadounidense H. W. Wilson, tan popular en el mundo bibliotecario americano.

Una propuesta tecnológica innovadora

Hoy día todos conocemos las posibilidades de ERL (Electronic Reference Library), el sistema desarrollado por SP para que diversos usuarios puedan acceder a bases de datos instaladas en servidores conectados a grandes redes. ERL se basa en la arquitectura cliente/servidor y utiliza, en entorno tcp/ip, el Data eXchange Protocol (DXP), un estándar que se hizo público en 1992.

Muchos piensan aún que ERL es un producto relativamente reciente, pero la verdad es que SilverPlatter llevaba trabajando en él desde hacía mucho tiempo (v. IWE-2, marzo 1992, p. 5), y fue ya a principios de los noventa cuando la compañía sorprendió al mercado de la información con su propuesta.

En un primer momento ERL se presentó como un nuevo modelo de explotación de la información no para el mundo de las redes sino específicamente para el uso de discos cd-rom en entorno local.

El planteamiento entonces fue el siguiente. Los sistemas tradicionales de recuperación de información han estado generalmente "cerrados sobre sí mismos". Consideremos el caso de una base de datos que se distribuye en un cd-rom. Lo normal es que los registros se hayan indexado con el software propio de una empresa, y que se suministre el disco junto con otro software, de esa misma empresa, que gestiona los índices y toda la base de datos en general.

Pues bien, el mercado empezaba a clamar por estándares que permitieran hacer las cosas de distinta manera. Para ello se acudió a la arquitectura cliente/servidor: una aplicación cliente cualquiera, con su propio interface, lanza las consultas a la aplicación del servidor, que contesta al cliente, etc.

Si ambas aplicaciones se ajustan a normas abiertas sería posible que la base de datos presente en un cd-rom pudiera ser consultada haciendo uso de diferentes aplicaciones. De esa forma la base de datos no sería necesariamente consultada con software producido por la misma casa que aportó el software para llevar a cabo la indexación.

En una palabra, el usuario podría elegir el interface de consulta que él prefiriera, y no tendría que aprender a usar tantos interfaces como tradicionalmente había sido necesario conocer.

Con el tiempo quedó patente que esta filosofía puede ser aplicada especialmente en un entorno de red. Hoy día con ERL SilverPlatter ofrece la posibilidad de que usuarios remotos utilicen diferentes aplicaciones cliente para acceder a los servidores en los que se encuentran las bases de datos. Es importante destacar que diversos usuarios pueden consultar bases de datos instaladas en servidores conectados a grandes redes, y que es posible hacer búsquedas en varias bases de datos a la vez, lo cual resulta especialmente interesante en el caso de “familias” de bases de datos que comparten los mismos campos y lenguajes controlados.

La empresa proporciona cinco aplicaciones cliente: PC-Spirs, Win-Spirs, Mac-Spirs, Unix-Spirs y Web-Spirs (disponible para diversas plataformas). Pero no es imprescindible utilizar el software de SilverPlatter para participar en ERL. Cualquier aplicación cliente que se ajuste al protocolo DXP es capaz de entenderse con la aplicación del servidor.

DXP y Z39.50

Como es sabido existen otros estándares que ofrecen prestaciones similares a DXP. En el mundo bibliotecario tiene una gran importancia la norma Z39.50 (v. IWE-25, p. 1-3). Pues bien, SilverPlatter fue una de las primeras empresas del mundo de la información electrónica que se interesó por dar soporte a Z39.50 (v. IWE-24, p. 11). De hecho, hoy resulta posible que las aplicaciones cliente Z39.50 lancen consultas a sistemas ERL gracias a la existencia de un gateway desarrollado por SP que lleva a cabo la traducción de protocolos. Numerosas empresas productoras de software de bibliotecas han comprobado la compatibilidad de sus productos con servidores ERL.

Se ha llamado la atención sobre el hecho de que, en comparación con Z39.50, ERL proporciona un nivel mucho mayor de seguridad y de contabilidad, así como más funciones de búsqueda y manipulación de los resultados. Pero por otra parte está el "problema" de que ERL es propiedad de SilverPlatter, lo que en cierta forma le sitúa en una posición de "solitario".

Para afrontar la cuestión, SP está cambiando cada vez más sus planteamientos, y ahora se presenta como un vendedor de la información y no del sistema de acceso a la misma. La prueba es que regala su software cliente y servidor ERL (v. IWE-40, p. 11-12). Quizá podemos decir que estamos una vez más ante la carrera por conseguir lo que se ha denominado la hegemonía del cliente universal (v. IWE, v. 6, n. 1-2, p. 9-10).

Hoy hay unas 500 sedes ERL en todo el mundo, lo que es un éxito indudable. En España existen ya casi 30 instalaciones en universidades (por ejemplo, Complutense de Madrid, Valencia, Salamanca, País Vasco, Alcalá), hospitales (Doce de Octubre, Ramón y Cajal, Hospital Universitario de Getafe, General Yagüe, Príncipe de Asturias, Cristal-Piñor, etc.) e instituciones de investigación, como el Instituto de Salud Carlos III, Cindoc, Cica...

De editor a host

Cabe preguntarse cómo se ha producido ese proceso de evolución en SP, pues podríamos decir que lo que la empresa busca ahora es estar presente en todos los canales para la distribución de información electrónica.

Recordemos que en 1994 SP realizó un acercamiento hacia Carl -compañía resultante de la privatización de los servicios centrales de la red de bibliotecas Colorado Alliance of Research Libraries-, un importante fabricante de software de automatización de bibliotecas y productor/vendedor de otros servicios de información (fue uno de los socios que en 1988 lanzaron el servicio UnCover).

El objetivo era establecer alianzas con otros suministradores de información electrónica, en este caso para facilitar el acceso a las bases de datos de SP por medio de sistemas de bibliotecas de terceros.

Se ve que el ejemplo cundió, pues al año siguiente Carl fue adquirida por un grande de la distribución online, Knight Ridder, el entonces propietario de los hosts Dialog y Data-Star.

En cualquier caso SP siguió adelante con sus objetivos. Dentro del mismo año 1994 presentó el proyecto Daffodil, un servicio comercial que proporcionaba ya acceso a bases de datos por medio de Internet haciendo uso del software PC-Spirs y Win-Spirs. De esa forma el gigante de la edición de bases de datos en cd-rom se convertía en distribuidor online.

Desde 1996 existe un servicio de acceso a la mayoría de las bases de datos que SP publica a través de internet en los EUA, de modo que el mismo modelo de suscripción anual utilizado con los cd-roms se traslada al entorno online, y se reducen los requerimientos de hardware y soporte técnico al integrarse en los servicios internet de las instituciones.

En determinados países de Europa se están creando servicios de este tipo centrados en servidores locales. El ejemplo más destacado en el Reino Unido es ARCplus Academic Reference Centre, en el que colaboran SilverPlatter, MicroInfo y UCL. Proporciona acceso a 280 bases de datos a través de internet, con una variedad de clientes en Windows, Dos, Unix y Macintosh.

Una biblioteca virtual

La sorpresa se produjo en 1995, cuando los propietarios de SilverPlatter, realizando operaciones para fortalecer su situación financiera, barajaron incluso la posibilidad de una venta.

En un comunicado remitido a los medios de comunicación, un portavoz de la empresa informó que SP había contratado los servicios de Berkery Noyes & Co., un banco de Nueva York que se estaba encargando de garantizar la solidez financiera de SilverPlatter.

Lo que se especuló entonces es que Walt Winshall y Ron Reitdyk, dos de los tres socios propietarios, buscaban nuevos capitales, pues querían llevar a cabo su proyecto de una "biblioteca electrónica mundial". Para ello estaban dispuestos a vender como mínimo una parte de la compañía. Sin embargo, Béla Hatvany, el tercer socio y presidente de la firma, quería continuar con SilverPlatter.

Después de contemplar diversas posibilidades, Ron Reitdyk decidió vender sus acciones. La mayor parte de ellas fueron adquiridas por PFM, un grupo inversor dependiente de The Phoenix Group que abonó casi 900 millones de pesetas. Walt Winshall y Béla Hatvany decidieron que SilverPlatter continuara siendo independiente, la empresa que hoy todos conocemos y cuyos productos más recientes son presentados en el artículo de portada de este mismo ejemplar de IWE.

Presente y futuro

A finales de 1996 SP anunció su primer producto electrónico en soporte DVD (digital versatile disk), una base de datos con el catálogo colectivo de una red bibliotecaria belga. Unos meses después vino el segundo DVD, con el título de Medline Advanced.

Desde principios de este año está al frente de SP Brian Earle, un profesional inglés de 44 años que había trabajado anteriormente en ICC y en Keynote. En 1994 se incorporó a SilverPlatter.

Actualmente la compañía trabaja con unos 100 proveedores de información electrónica, de los cuales edita más de 250 bases de datos. Entre sus colaboradores tecnológicos se encuentran Ameritech Library Services (antes Notis Systems), el Coleman Research Corporation Computer Technologies Group y SciNet.

Cuenta con 8 oficinas en todo el mundo: Norwood (Massachusetts), Londres, Hong Kong, Amsterdam, París, Berlín, Bolonia y Sidney. Sus distribuidores son más de 200. En España: DOC6, Ebsco, Micronet, Mundi Prensa, SIC, Sistemas Documentales y Swets.

 

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